Y él termino siendo un niño, ese niño caprichoso, egoísta y astuto. Es que cuando sos un niño, tu mundo gira alrededor de esa paleta dulce, brillosa, acaramelada, roja y apasionada, con forma de corazón, radiante y especial, aunque las demáses fueran del mismo kiosko, la tuya es especial, mejor que las otras. Y es tuya, a uñas y dientes la defenderías, nadie sería capaz de atreverse a darle una lamida, a robarte esa pizca de felicidad, por más mínima que fuera. Solo un campeón es digno de probar de ese dulce tan tentador, y solo un campeón es digno de terminarlo, pobres aquellos que la miraran, porque no importa cuanto la miraran y la desearan, siempre sería tuya, o hasta que se acabe, pero eso no contemplaría nunca tus posibilidades (porque?), porque eres un niño. Intentas conservarla, no querés que se termina nunca, la guardas en la heladera y te vas a dormir, solo con el fin de al otro día despertarte, y que esté ahí, tan brillosa como antes, quizás algo encogida, pero siempre especial. Los días pasan, y se convierten en años, (los años se llevan el brillo). Como todo niño, no podes evitar pasar por el kiosko, ver otras paletas, desviar una mirada pícara, pero no te importa, porque sabes que ella está en casa, esperándote, tan hermosa como siempre. Y un día común, llegas a casa, con esa sonrisa conocida, esperable, pero anciosa y te sorprendes, no entendes por qué, pero te sorprendes, porque no puede ser, no puede ser que la hayan cambiado, quién se atrevería? La miras y la miras y la desprecias, te negas a tomarla como si fuera tuya, y de tanto mirarla, te das cuenta que la querés, porque nunca dejó de ser tu paleta, pero ya no es igual, la probas porque tu cuerpo y tu mente la desean, es algo que te nace de adentro, es hasta natural, la probas con miedo, y algo de pudor, y sentís un sabor agridulce. Volves a mirarla, y ya no es tan brillosa como creías, el caramelo se volvió algo pegajoso y molesto en tu boca, es casi negra y sin vida, sin pasión, sin color. Sin entender bien porque, salís, caminas, y a donde llegas? al kiosko, "me da otra paleta señor?".
Para los niños que viven adentro nuestro
y a veces toman la mayoría de nuestras decisiones
nada ni nadie es especial, es una ilusión, un truco de magia
y lo ves solo por el hecho de quererlo tanto..
un día, cuando no lo querés más, miras hacía un lado
y nunca miras hacía atrás, nunca más.
y a veces toman la mayoría de nuestras decisiones
nada ni nadie es especial, es una ilusión, un truco de magia
y lo ves solo por el hecho de quererlo tanto..
un día, cuando no lo querés más, miras hacía un lado
y nunca miras hacía atrás, nunca más.
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